El padre
Lisandro, superior Delegado, nos dio una fraternal bienvenida. Luego se realizó una oración pidiendo a la
Virgen Consolata y al P. José Allamano que nos acompañaran en nuestro encuentro, para así
fortalecernos en el espíritu de familia y en la unidad de intentos tan deseada y querida por él.
Después presentó el programa de la semana, en seguida presentó también a la hermana Maritza,
la cual inicio el desarrollo de la temática para nuestra Asamblea.
Después de reflexionar en la temática tanto a nivel personal como comunitario, nos dejamos interpelar por la VI Conferencia de nuestra Delegación, cuyo objetivo es el de recualificar nuestro ser y quehacer como Misioneros de la Consolata siendo sal y luz del mundo para la Iglesia Venezolana hoy. Pensamos que es necesario esta nuestra recualificación en primer lugar, para que luego nuestra labor misionera sea también de primera calidad.
Se abrió también un espacio para que cada comunidad compartiera a la luz de la VI Conferencia, el cómo la estamos viviendo. Culminamos la Asamblea con un paseo comunitario a un parque de diversiones en las adyacencias de Caracas llamado “los picapiedra”. Fue un momento muy agradable en donde todos tuvimos la oportunidad de relajarnos y distencionarnos para luego regresar a nuestras comunidades y continuar con nuestro trabajo misionero. La Asamblea la vivimos con mucha apertura y fraternidad, claro esta, concientes y pendientes de la situación política que esta viviendo nuestra Venezuela. Con todo lo que reflexionamos concluimos que:
Después de reflexionar en la temática tanto a nivel personal como comunitario, nos dejamos interpelar por la VI Conferencia de nuestra Delegación, cuyo objetivo es el de recualificar nuestro ser y quehacer como Misioneros de la Consolata siendo sal y luz del mundo para la Iglesia Venezolana hoy. Pensamos que es necesario esta nuestra recualificación en primer lugar, para que luego nuestra labor misionera sea también de primera calidad.
Se abrió también un espacio para que cada comunidad compartiera a la luz de la VI Conferencia, el cómo la estamos viviendo. Culminamos la Asamblea con un paseo comunitario a un parque de diversiones en las adyacencias de Caracas llamado “los picapiedra”. Fue un momento muy agradable en donde todos tuvimos la oportunidad de relajarnos y distencionarnos para luego regresar a nuestras comunidades y continuar con nuestro trabajo misionero. La Asamblea la vivimos con mucha apertura y fraternidad, claro esta, concientes y pendientes de la situación política que esta viviendo nuestra Venezuela. Con todo lo que reflexionamos concluimos que:
“Cuanto más persona soy, mejor será mi comunidad
apostólica”.






