May 24, 2017 Last Updated 2:51 PM, May 23, 2017

La pro-Vocación Misionera

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¿Qué es lo que provoca la vocación misionera?

De los siete mil millones de personas que poblamos el planeta, cuatro mil millones no conocen a Jesucristo. Este dato revela que el mandato misionero, que Jesús de Nazaret consigna a sus discípulos al final de los evangelios, de ir por el mundo a anunciarlo;  apenas está en desarrollo y que es mucha la misión que le queda por hacer a la Iglesia, a ti y a mí.

Por eso la animación misionera es fundamental en las comunidades cristianas y en la pastoral parroquial. Es el ánimo misionero el que hace que la Iglesia logre su identidad y cumpla con su compromiso de hacer conocer a Jesús en los pueblos y culturas del mundo. Esta tarea tan definitiva de la Iglesia se hace con misioneros es decir  con personas concretas que salen des sus comunidades de base y van más allá de sus fronteras a compartir su fe.

El hecho misionero; la persona concreta que es enviada y que representa a quien lo envía, requiere una vocación, una llamada y respuesta que se verifica en la vida. La vocación misionera es definitiva en la acción misionera, quien va a compartir la Buena Noticia es motivado por la invitación personal del Maestro dueño de la misión y eso se da a través de “pro-vocaciones”, de situaciones y realidades que motivan a la persona a asumir un estilo de vida, a salir de su propia tienda y a entrar en la de los demás, arriesgándolo todo y asumiendo grandes desafíos. 

Por provocación misionera se pueden entender las motivaciones vocacionales del misionero, aquello que reclama su atención de la misión, lo que le lleva a optar, a apostar  por ese mandato, a dejar otras propuestas para ir a vivir y gozarse  la misión. También se puede entender por provocación misionera lo que se hace en pro de la vocación misionera, lo que hace la animación misionera para suscitar respuesta vocacional en los jóvenes y en todas las personas. Así que la pro-vocación misionera es determinante en la animación misionera de la comunidad cristiana, porque “tienta”, invita y seduce. La misión, ella misma contiene esas provocaciones, ella misma las produce y ella misma la siembra en el corazón de las personas.

20 INMD Provocacion

Quiero presentar diez pro-vocaciones de la misión que por experiencia personal han alimentado y jalonado mi vocación misionera:

1. La realidad de la misión  

Por ello entiéndase todo lo que hay en la misión: fronteras, ríos, densos territorios llenos de bosques y panoramas bellísimos que muchas veces son  aporreados por la agresión humana. Pero también entiéndase barrios periféricos llenos de grande depresión y opresión social llenos de miseria, violencia, y deshumanización.

En la realidad de la misión se encuentra la interculturalidad, el diálogo interreligioso, la lucha por la justicia, la militancia a favor del Bien Común y la organización comunitaria. También en la realidad de la misión están los pobres y su mundo, sus ansías y sus espiritualidades. La realidad misión es una  pro-vocación contundente que apasiona y llama.

2. Los misioneros

Ellos también son una muy grande y linda provocación: sus vidas, sus testimonios y sus obras. Mujeres y hombres de variadas edades que predican y cantan, que sirven y enseñan. Ellos están en los pueblos del mundo dialogando, construyendo, acompañando y sobre todo con-padeciendo la situación de las gentes y de los pueblos donde misionan. Los misioneros saben idiomas, conocen culturas, son inteligentes, tienen corazón amplio y mirada universal. Son alegres, saben orar, sus humanidades son sencillas y pobres, con paciencia y al ritmo del caminar de los pueblos viven su fe y la van compartiendo (acompñando). Ellos motivan a muchos para optar por ese estilo de vida, sus voces, sus obras, sus actuaciones son  grandes pro-vocaciones misioneras que calan en el corazón de los jóvenes y “provocan” seguimientos vocacionales.

3. La pastoral misionera

Se trata del qué hacer de los misioneros; sus pedagogías y metodologías para sembrar el reino de Dios en los pueblos y culturas, sus dinámicas evangelizadoras y comunitarias, eclesiales y sus relaciones interpersonales llenas de bondad y testimonio. La pastoral misionera dinamiza la vida de los pueblos potenciando sus relaciones humanas, sus interactividades con la naturaleza y sus maneras de responder a la realidad. La pastoral misionera pro-voca participación.

4. La espiritualidad misionera

Es la vida del Espíritu que porta en sí el misionero y que vive en la comunidad donde evangeliza. Esa espiritualidad lo hace ser un persona madura, savia y buena. Esta espiritualidad es la que le permite tener palabra diciente y creyente: de valor y profética. Su vida de Espíritu le permite alegría, energía, iniciativa y creatividad. He aquí una fuerte pro-vocación misionera, la vida en el Espíritu de los misioneros.

5. Salir, la salida misionera

Ponerse en salida misionera, como dice el papa Francisco, es sentir la alegría de evangelizar. La salida misionera es una pro-vocación de primera marca, porque desafía, exige el riesgo y la generosidad. Salir y ponerse en salida es una provocación real y concreta, generadora de vocación misionera en los jóvenes de hoy, que quieren lo real de los discursos y las doctrinas, salir como pro-vocación misionera, me hace mirar la realidad, descubrir que hay otros que necesitan y que esos otros son mi alegría.

6. La alegría de la misión

Nada mas aburrido que lo que no tiene sentido y vida. Discursos que no parten de la realidad, doctrinas enredadas y cansonas, rezos sin vida ni realidad. La alegría de la misión es de grande pro-vocación misionera en el corazón de los jóvenes y una motivación vocacional muy potente; diría que la más latente en mi vocación. La misión es alegre porque es activa, dinámica y real, porque requiere creatividad y porque la vida de las etnias, de las tribus, de los campesinos, de los pobres es  llena de novedad, iniciativa y generosidad. La alegría de la misión es pro-vocación porque es engendrada por la vida comunitaria que contrasta con el individualismo que cada día se implanta más en nuestra sociedad.  

7. El establecimiento del reino de Dios donde hay dolor y necesidad

El reinado de Dios es la única posibilidad de salvación que tiene el planeta para ser casa común y la humanidad para ser familia. El misionero es un vocero del reino de Dios y su propuesta de partir el pan, de vivir el perdón y la reconciliación, de reconocer a Dios como Padre – Madre y al otro como hermano. Es el reino  el verdadero propulsor de pro-vocación, él llama, él convoca, él envía.

8. Caminar y estar con Jesús en medio de las gentes

Ser discípulo misionero y por lo tanto estar en medio de las gentes, Conocer a Jesús y caminar con él… ¡He ahí la grandeza de la misión¡ la misión es una verdadera posibilidad para encontrarlo y tener trato personal con Él. En este sentido los misioneros somos privilegiados y precisamente por eso, La Misión ella misma es una provocación, porque en ella se puede seguir concretamente a Jesús y sentir en el alma lo que significa e implica ser misionero suyo.     

9. El encuentro con los pueblos y sus culturas

Vivir la cultura del otro, entrar en diálogo intercultural esforzarse por entender su idioma, su modo de ser, sus particularidades y partir el pan con ellos. Ver cómo Jesús se incultura y de qué manera encarna su Buena Noticia en los pueblos. Sin duda que la inculturación es una pro-vocación vocacional misionera para quien tenga la oportunidad de asistir y descubrir esa dinámica porque nos pone en comunicación y convivencia con los pueblos, llenándolos de paz y riquezas humanas. 

10. Dar la vida para ganar la vida: La cruz

Cuando se está con los misioneros ancianos, los que se gastaron su vida en la misión, no se puede dejar de sentir admiración por aquello que encierran en el alma: la inabarcable alegría que produce el “hecho misionero”, el saber que te has gastado la vida buscando el bien de los otros y después de tantos años estás con la satisfacción de que hiciste lo que producía felicidad.. La sangre de los mártires es pura pro-vocación misionera pues no enseña que no hay una acción más bella que dar la vida como Jesús nos enseñó. La misión es gastar la vida para ganarla.

20 INMD Ministerios

Conclusiones

  • La provocación misionera no necesita discursos ni artimañas de marketing, que prometen premios después de la vida; La misión, ella misma ofrece provocaciones potentes que vehiculan el llamado de Dios a ofrecerse y ganarse la vida en la misión.
  • La Iglesia debería esforzarse más en mostrarles la misión a los jóvenes, que en elaborar discursos para hablarles de ella. Así no nos quedamos en el “abrir la puertas de la Iglesia para todos” sino que avanzamos y seguimos con el mostrar de una manera viva la acción de la iglesia, “mostrar lo que hay dentro de la iglesia”, mostrar la misión.
  • La formación de los misioneros debería estar más centrada en la realidad de la misión y en la vida de los misioneros pues así se hace una formación que parta de la realidad, mostrando el día a día de un misionero, sus debilidades, sus desafíos y sus triunfos. Esto nos hace aprender desde y para la misión y no da la posibilidad de visualizar la misión  desde otros campos ambiciosos.
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