Jun 25, 2017 Last Updated 8:35 PM, Jun 21, 2017

Durante los días 29, 30, 31 de Julio, 01 y 02 de Agosto se llevó con GRAN GOZO el Encuentro de Animadores y Animadoras de los Ríos Caquetá y Caguán en la cabecera municipal de Puerto Leguízamo, Putumayo el Tema central del Evento estuvo direccionado a “Retomar el Camino Evangelizador” el lema escogido para el Encuentro fue ¡VENGAN Y VEAN! y su Objetivo planteado Desde el Evangelio y la Cultura Huitoto consistió en, “Motivar y animar a los catequistas para el Servicio Comunitario”.

Al evento participaron 32 indígenas del grupo étnico Huitoto provenientes de 16 comunidades (1. Aguas Negras, 2. Belén, 3. Coemaní, 4. El Progreso, 5. Los Estrechos, 6. Guaquirá, 7. Jerusalén, 8. La Primavera, 9. Las Delicias, 10. Los Monos, 11. Nazaret, 12. Peñas Rojas, 13. Puerto Berlín, 14. Puerto Pizarro, 15. Puerto Sábalo, 16. Umancia) asentadas en los dos ríos atendidos por la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús a través de uno de los Equipos de Pastoral Indígena que tiene su sede en esta parroquia.

Entre los aspectos a destacar es importante resaltar entre otros:

La asistencia y participación de los Caciques Florencio Gómez del Resguardo Indígena de Los Estrechos, Máximo Kiriyateke del Resguardo Indígena de Puerto Berlín y Silvio Safirekudo del Resguardo Indígena de Jerusalén; quienes por su condición de Autoridades Tradicionales y catequistas, dieron particular realce al evento.

Cabe destacar el trabajo realizado por el Equipo de Pastoral Indígena encabezo por el P. Oscar Javier Medina, la Hna. Idefonsia Kihaka y la colaboración P. José Fernando Flórez Arias; este equipo fue apoyado por los misioneros y misioneras que se encuentran desarrollando su labor en Puerto Leguízamo. El aporte del equipo local, se efectuó en aspectos logísticos particularmente, por parte de las Hnas. Sofía Gallego, Gianita Sacia y los misioneros laicos Rocío Valencia y Julián Uribe e igualmente, algunos sacerdotes y Hnas., quienes, participaron como ponentes en los diferentes temas de formación incluidos en el programa establecido.

Además de los anteriores, se destaca el acompañamiento permanente de Monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza de principio a fin desde el inicio con sus palabras de apertura, participando en los diferentes espacios de oración, en las celebraciones eucarísticas y finalizando con las palabras de clausura durante la Celebración del “Envío”.

Otro aspecto a destacar, fue la disponibilidad y jovialidad de los animadores y animadoras que generaron un ambiente ameno y fraterno; factor que facilitó el desarrollo de todas las actividades planificadas durante el evento

En lo concerniente a los temas de formación, se trataron los siguientes:

La Presentación del Compartir de la Realidad de cada una de las Comunidades por parte de los animadores presentes; durante sus exposiciones los participantes, hicieron énfasis en los aspectos socioculturales, políticos, económicos, espirituales de sus comunidades.

El Camino del Vicariato y La Pastoral Indígena dirigidos por Monseñor Joaquín quién en su primer tema, hizo una contextualización relacionada al Vicariato enfatizando en el entorno amazónico en el cual, están inmersos los grupos étnicos, de igual manera, hizo énfasis en el trabajo pastoral de los animadores y animadoras de las comunidades indígenas labor que engrandece el trabajo que adelanta el Vicariato.

En lo referente a la Pastoral Indígena, Monseñor, dio a conocer los diferentes grupos étnicos de la jurisdicción eclesiástica, la ubicación de cada uno de ellos y la importancia que tiene para el Nuevo Vicariato.

El Padre George Kibura, hizo una presentación enfocada al “Bautismo como Envío Misionero”, destacando el Bautismo como sacramento que “…nos hace hijos de Dios, miembros de la iglesia y nos convierte en misioneros y misioneras…”

El Padre Jair Idrobo Gutiérrez, trató el tema sobre la “Importancia del Animador en la Comunidad”. En él, reiteró la importancia de las mujeres en el trabajo pastoral para ello, hizo una pequeña síntesis histórica de mujeres que acompañaron a Jesús durante su trabajo misionero destacando entre otras, el papel de “La Samaritana”.  Su presentación finalizó resaltando que la comunidad es “…como una viña plantada por el Señor, que busca sus animadores y animadoras para el servicio en la comunidad…”

Introducción a la Biblia presidido por la Hna. Pastora Marín Vásquez quien a través de la dinámica  del “Carrusel” y los trabajos en grupo, hizo la explicación sobre el Conocimiento de la Biblia, tema que fue presentado por los catequistas por medio de exposiciones y dramatizados a partir de los interrogantes planteados en los papeles de trabajo entregados por la Hna. Pastora.

Celebración de La Palabra facilitada por el Padre José María Córdoba Rojas, a través de ejercicios didácticos, el Padre, explicó las partes que conforman la Santa Eucaristía y la Celebración de la Palabra. Cada una, con sus respectivas particularidades; al final, el P. José María, invitó a los animadores y animadoras, a seguir los pasos correspondientes para hacer las respectivas celebraciones de la palabra los días domingos.

Reflexión sobre la Corresponsabilidad y Economía en la Misión. Tema reflexionado por el P. Oscar Javier Medina, quien explicó que para “Anunciar la Buena Noticia” es necesario contar con recursos materiales que permitan 1. Proclamar el Evangelio, 2. Celebrar El Evangelio a través de la Liturgia y 3. Organizar la Comunión Fraterna en un espíritu de solidaridad sin fronteras.

Para facilitar la exposición, se apoyó en algunos textos del Evangelio, de igual manera, utilizó apartes del el libro de Los Hechos de los Apóstoles y algunos textos de la carta de Pablo a los Corintios en los cuales se citan apartes relacionados con el contenido.  

El último tema de formación estuvo relacionado con los Aspectos y Compartir sobre la Espiritualidad Indígena, presidida por el P. José Fernando Flórez Arias. Durante la charla puso a reflexionar a los animadores y animadores con respecto al papel de Dios en las culturas y finalizó su presentación motivando a todos y todas, a vivir en Paz y Armonía en la Fe de Cristo.

La parte final del Encuentro, se efectuó la Eucaristía presidida por Monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza quien estuvo acompañado por los integrantes del equipo misionero de la Pastoral Indígena durante la Celebración, hizo el respectivo “Envío” de los Catequistas, durante este evento simbólico hizo entrega del Evangelio a los animadores cristianos para que sigan “Encarnado” la palabra de Dios en cada una de sus comunidades.

 

Con esta fiesta Eucarística se dio por concluido El Encuentro fraternal de los HERMANOS Y HERMANAS INDÍGENAS DE LA ETNIA HUITOTO que desarrollan su labor como Animadores y Animadoras Cristianos en los resguardos y cabildos ubicados en los Ríos Caquetá y Caguán.

 

Puerto Leguízamo, Municipio de Leguízamo, departamento del Putumayo, Colombia.

Quando parliamo delle riserve dei nativi americani corriamo il rischio di partire solo dall’arco e dalle frecce che abbiamo visto sul grande schermo. Hollywood ha “dipinto” gli indiani, ma non è riuscito a descrivere in maniera oggettiva la distruzione dell’identità culturale perpetrata dalla società, oggi ancora più accentuata dalla diffusione della droga, dell’alcolismo e del gioco d’azzardo.

Quattro missionarie della Consolata, a circa 50 km a sud-est di Phoenix, sono impegnate nell’accompagnamento delle minoranze nella riserva indiana di Gila River. Prima si occupavano principalmente degli afro-americani e degli ispanici, da questa estate il loro raggio di azione si è allargato alla riserva. «Servire la popolazione nativa è una risposta – racconta suor Riccardina Silvestri, da 36 anni in missione negli Stati Uniti – alle nostre scelte prioritarie. I nativi americani sono l’etnia più dimenticata, sembra quasi che non esistano. La loro è una storia di oppressioni e soprusi nei confronti di una cultura e di un’identità».

La Gila River Community riunisce circa 20mila persone, prevalentemente Pima e Maricopa, che hanno accolto bene le suore arrivate nell’agosto 2014. Concretamente le religiose cercano di «conoscere la cultura e di incontrare la comunità attraverso la catechesi e il contatto personale. Il nostro carisma di consolazione è una sfaccettatura dell’evangelizzazione. E questa costituisce il motivo della nostra presenza». Si inseriscono in un contesto religioso molto ibrido, dove la forte percentuale di assenteismo e di indifferenza si accompagna a «una mistura di pratiche tradizionali e cristiane (presbiteriani, battisti e cattolici)». Non è facile servire una minoranza che si è sempre sentita discriminata e che, oggi, deve fare i conti con i frutti negativi della modernità: l’alcolismo, la droga, lo sgretolamento della famiglia, le gang… senza citare l’altissima percentuale di diabete che è causa dell’alta mortalità a tutte le età. Non dobbiamo, quindi, pensare alla riserva come a uno spazio chiuso e distaccato dal mondo. «Accedono liberamente ai supermercati, alle attività sportive e ai programmi educativi». Ma non sono facilmente accettati. La popolazione «esibisce due attitudini: da un lato li ignora, dall’altro li osserva con circospezione». Non mancano, comunque, gli strumenti di relazione con l’esterno, a partire dal web. «Qui come in qualsiasi altro posto troviamo l’i-phone, il tablet e i giochi elettronici. Sono a portata di mano e incidono sul rilevante calo morale».

L’accesso al mercato del lavoro è, comunque, un problema, anche se il governo tribale offre dei posti nel sistema pubblico (ospedale, casa di riposo, scuole…). È forte anche la presenza delle fattorie, il cui successo è garantito dalla rete di canali che facilitano l’irrigazione. Molti sono impegnati nella gestione di tre casinò-sale da gioco, che «rappresentano una delle principali fonti di impiego e di guadagno». I giovani, forse, vivono la situazione peggiore, stretti tra la morsa della tradizione che non sempre comprendono fino in fondo e il desiderio di uscire. Del resto «le prospettive di lavoro sono scarsissime: solo una bassissima percentuale raggiunge il livello universitario. È allarmante il ricorso al suicidio tra i giovani. Le gang offrono loro un senso di appartenenza e un diversivo» rispetto alla solitudine e alla sensazione di smarrimento.

 In tutto questo, la sfida di suor Riccardina e delle sue sorelle è quella di portare una parola diversa, capace di incidere positivamente nella quotidianità. «La Chiesa può dare la speranza che nasce dal messaggio di Gesù. Come? Ristorando la loro identità così preziosa ma deturpata da secoli di umiliazioni e oppressioni». Un’identità messa a dura prova anche da quei «decreti che avevano come unico scopo la distruzione della loro cultura». E così, nella semplicità, le suore della Consolata offrono la loro presenza, che, da sola, esprime «apprezzamento per la cultura tradizionale, rispetto per la persona e per l’ambiente».

 Fonte: www.vaticaninsider.it

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