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SECCION
IV
NUEVA
IMAGEN DE LA VIDA RELIGIOSA
DESDE LA PERSPECTIVA JPIC
Y
NUEVA IMAGEN DE LA IGLESIA
4.1.
NUEVA IMAGEN DE LA VIDA RELIGIOSA DESDE LA PERSPECTIVA DE JPIC
4.1.1 Introducción
En este manual, hemos estado hablando de JPIC como un modo de vida
y no solamente como un ministerio - uno entre otros. También
hemos tratado de redefinir la justicia como relaciones justas vistas
desde la perspectiva bíblica. La vida religiosa puede ser
entendida y mejor apreciada desde la perspectiva del seguimiento
radical a la luz del Reino de Dios.
Ser discípulo significa ser, hacer, y decir lo que Jesús
era, hacía y decía, con las mismas actitudes. Un discípulo
es esencialmente un testigo de la resurrección. Seguir a
Jesús y compartir en su misión van juntos. La llamada
al seguimiento recluta al discípulo en el servicio del reino
de Dios. La esencia de ser discípulo está expresada
bíblicamente en la frase estar con él. El seguimiento
era bien conocido en Israel. Los rabíes tenían discípulos
a quienes daban preparación, pero el siguiente cuadro muestra
las principales diferencias entre los dos. John Fuellenbach hace
las siguientes distinciones :
Discípulos de Jesús Discípulos del Rabí
1. Jesús mismo elige a sus discípulos (Jn 15:16; Me
3:13;Lc 9:59 etc.) 1. Los discípulos eligen a sus respectivos
rabíes.
2. Jesús junta a los discípulos alrededor de su propia
persona (Me 3:14) 2. Los discípulos prometen su fidelidad
a la Tora.
3. La comunidad de vida con Jesús es en sí misma un
fin (Mt 10: 24-25) 3. El discipulado es solamente un paso hacia
la meta de ser ordenado rabí ("semikah").
4. Jesús envía a sus discípulos a proclamar
el Reino (Le 9:60; Me 3:14). 4. La obligación del discípulo
es aprender la Ley y las Tradiciones y hacerse experto en interpretarlas.
5. Jesús llama a todos y cada uno a hacerse su discípulo
(Me 1:16-20; 2:14; Le 6:15). 5. La elección de discípulos
se basa en diferencias de grado y de rango.
6. Jesús no necesita ordenación para ser rabí;
a él simplemente lo llaman rabí (Me 9:5; 14:45) 6.
Uno adquiere el título de rabí por ordenación.
7. Jesús no ha estudiado bajo ningún otro rabí
(Jn 7:15). 7. Los rabíes llegan a serlo aprendiendo de otro
rabí.
8. Jesús exhorta a sus discípulos a la humildad y
al servicio (Mt 23:5-12). 8. Los rabíes enseñan a
sus discípulos a adquirir rango y excelencia.
9. Los discípulos por su parte no forman a sus propios discípulos
(Mt 5:19; Me 6:30). 9. Después de su preparación los
discípulos a su vez forman a otros discípulos (cf.
Escuela del Rabí tal o cual).
Si aceptamos la vida religiosa como discipulado radical, las preguntas
que siguen inevitablemente son acerca de nuestros votos, vida comunitaria,
vida de oración, etc.; en concreto, la pregunta sería:
¿cómo vivimos el seguimiento de una manera pertinente,
en el contexto actual, visto desde la perspectiva de JPIC? A continuación
van algunas reflexiones sobre este tema.
4.1.2 Nuevo Imagen de la vida religiosa desde la perspectiva de
JPIC
4.1.2.1 Hacia una nueva teología de
los votos
Reseña histórica
o La vida religiosa ha existido siempre. En el hinduismo y en el
budismo existieron formas de vida consagrada antes del cristianismo.
En el cristianismo, las formas de vida consagrada se originaron
en Oriente (los eremitas), y más tarde comenzaron en Occidente
(formas monásticas de vida consagrada).
o Los votos son una expresión de vida religiosa: los votos
como los tenemos ahora fueron formulados por primera vez de este
modo en la Edad Media: su teología (votos de Pobreza, Castidad
y Obediencia) era en respuesta a un contexto religioso y sociocultural
específico del siglo XI-XII.
o En el Concilio Vaticano II, se hicieron esfuerzos para dar nueva
imagen a la vida religiosa, es decir, reconcebirla adaptándola
para un modo apostólico de vida para el mundo. El mensaje
del Vaticano II con relación a la vida religiosa era doble:
(1) renovación: un retorno a las fuentes; (2) adaptación:
adaptarse al mundo de hoy. Todas las congregaciones. religiosas
han hecho grandes esfuerzos para responder a la llamada del Vaticano
II. Sin embargo, en la práctica, la adaptación (cambios
externos) fue mucho más fácil y rápida que
la renovación (interior). A pesar de todos los esfuerzos
que se hicieron y que se están haciendo, todavía persisten
huellas de la forma monástica de vida religiosa en nuestras
comunidades, en algunas más que en otras. Esto es comprensible
considerando lo arraigado de la forma monástica de la vida
religiosa.
Mirando el presente y el futuro
o El mundo ha cambiado considerablemente desde el siglo XII, a todo
nivel. Tenemos necesidad urgente de una nueva teología de
vida religiosa si es que la vida religiosa hoy significa algo -
ha de ser un SIGNO visible del Reino de Dios. Los cambios externos
solos no son suficientes.
o A través de las épocas, la vida religiosa se institucionalizó
y se legalizó en alto grado, como todos los otros aspectos
del cristianismo. Infelizmente, también los votos llegan
a institucionalizarse y a legalizarse. Ciertos aspectos de esta
institucionalización y legalización han disminuido
ciertas dimensiones del seguimiento radical de Cristo. La vida religiosa
ha sufrido las consecuencias.
o Los teólogos de la vida religiosa están de acuerdo
en que quienes seguimos la forma apostólica de vida religiosa
somos llamados para la misión, al igual que Cristo fue enviado
a una misión específica.
o De ahí que la vida comunitaria y los votos necesitan ser
repensados en vista de la misión. El paradigma monástico
de la vida religiosa fue interpretado desde la perspectiva de la
liturgia y de la vida comunitaria antes que de la misión.
La teología de la vida comunitaria y de los votos, cuando
la mayoría de nuestras congregaciones fueron fundadas estaba
basada en un modelo monástico o semimonástico de vida
religiosa. Los cambios hechos en el Vaticano II no tomaron en consideración
los cambios radicales necesarios en vista de un giro completo de
paradigmas: de una forma semimonástica a una forma apostólica
de vida religiosa. Varias congregaciones tenían huellas de
una forma semimonástica de vida religiosa antes del Vaticano
II. Es en el período post-Vaticano que se ha dado a pensar
en los cambios necesarios para una forma apostólica de vida
religiosa. La mayoría de las congregaciones desde el Vaticano
II han adaptado su vida en vista de la Misión, pero muy pocas
le han dado igual importancia al cambio de las estructuras comunitarias
que corresponden a conceptos cambiantes de misión. Estos
cambios son lentos si consideramos los cambios rápidos que
tienen lugar en nuestro mundo. Sin embargo, necesitamos reconocer
y agradecer todos los esfuerzos hechos a todo nivel en las Conferencias
de Superiores Mayores y en nuestras propias congregaciones. Puesto
que a nuestro nivel no es posible cambiar la teología de
la vida religiosa, estamos haciendo cambios a niveles que están
dentro de nuestra competencia. Sin embargo, esto no nos impide pensar
en una nueva teología en tales términos. Todos los
cambios comienzan a nivel de base...
o El desafío que nos enfrenta hoy está básicamente
al nivel de una re-imaginación, de una reconcepción
del seguimiento. ¿Cómo podemos responder como Jesús
lo hizo - en un mundo donde las injusticias y la violencia abundan?
En nuestro planeta donde la gente y el medio ambiente están
siendo destruidos, nosotros como seguidores de Cristo, somos llamados
a dar testimonio de relaciones de calidad con Dios, con las personas
y con toda la creación.
- Según la tradición, los votos de pobreza, castidad
y obediencia son una expresión de nuestro discipulado. En
el momento actual de nuestra historia, la Iglesia oficial todavía
identifica la "vida consagrada" con la vida de votos,
y en general con los tres votos mencionados.
- Como primer paso, tratemos de los tres votos que son una expresión
de nuestro modelo actual de vida religiosa.
- Como se mencionó líneas arriba, los votos son una
expresión de la vida religiosa. Los votos vivifican la misión,
y la misión vivifica los votos. La vida religiosa necesita
ser inculturada en los diferentes contextos para ser un SIGNO. De
ahí que los votos necesitan tomar diferentes expresiones
según el contexto cultural. La inculturación del carisma
significa que enriquecemos nuestro carisma con los valores encontrados
en nuestra cultura, y enriquecemos nuestra cultura con los valores
de nuestro carisma. Tal encuentro es inculturación de los
votos.
- Los votos necesitan ser vistos desde la perspectiva de las relaciones
distorsionadas que caracterizan nuestro mundo, relaciones marcadas
por el poder, el dinero, el sexo.
- La vida religiosa necesita ser visible, así también
los carismas. Hacer visible la vida religiosa significa hacer visible
a Jesús que está en nosotros. Sin embargo, en medio
de todo esto, necesitamos reconocer que la llamada a la vida religiosa
contiene un elemento de misterio.
4.1.2.2 Un nuevo enfoque bíblico de
los votos
Las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento) están cargadas
de ejemplos, por una parte, de la infidelidad, las injusticias y
la violencia del pueblo; y por otra, del amor, compasión
y justicia salvadora perseverantes e infallables de Dios. Estas
escrituras incluyen varios textos de la invitación constante
de Dios a un cambio de corazón. Una de las más importantes
entre éstas se encuentra en Miqueas 6.
Miqueas 6 es una escena de tribunal: Yahvé entabla juicio
a su pueblo por su infidelidad: (i) injusticias de medidas falsas,
arrobas con el peso disminuido, balanzas alteradas y pesas fraudulentas:
Cap 6. vv. 10,11; en el Cap. 2, Miqueas enumera otras injusticias:
codician terrenos y se apoderan de ellos, codician casas y las roban:
en el Cap. 7, Miqueas habla del funcionario que exige recompensas,
de los jueces que se dejan sobornar, del poderoso que hace lo que
se le antoja; (ii) violencia (Miqueas 6:12 y 7:2). Habiendo escuchado
a Yahvé, el pueblo quería aplacar la "ira"
de Yahvé, y está dispuesto a ofrecer varios tipos
de sacrificios: ofrendas de holocausto, becerros de un año,
miles de carneros, diez mil ríos de aceite, ¡incluso
está dispuesto a ofrecer a sus primogénitos! Lo que
quieren ofrecer es naturalmente "externo". Yahvé
es claro acerca de lo que quiere: un cambio completo de corazón
y actitudes; lo que el Señor quiere de ellos toca hasta el
fondo de su ser. Es un modo íntegro de vida:
Yo te pido esto, y sólo esto:
ama con ternura,
actúa con justicia,
camina humildemente con tu Dios.
(Miqueas 6,8)
Se podría hacer una comparación de las injusticias
y violencia mencionadas en Miqueas con lo que está ocurriendo
hoy. Como se ve en la Sección I, el mundo está lleno
de injusticias y violencia, mucho más numerosas, variadas,
horrendas, y mucho más sofisticadas que las del siglo VII
a.C. (la época de Miqueas). A lo largo de los años,
las muchas normas y prácticas que se añadieron para
ayudarnos a vivir los votos fueron vistas como remedios y preventivos
para las limitaciones y debilidades humanas. Esto tiene ciertamente
sus ventajas. Pero en el .proceso los votos llegaron a estructurizarse
e institucionalizarse altamente. En las Escrituras Hebreas, descubrimos
un proceso semejante: los líderes religiosos, a fin de ayudar
a la gente a vivir más plenamente su religión, introdujeron
progresivamente leyes y prácticas, pero poco a poco, éstas
llegaron a ser la norma, y un modo de vida. La gente comenzó
a manifestar su relación con Dios a través de ofrendas
externas, sacrificios y holocaustos. La dimensión de la fe
que es el reflejo de una verdadera relación con Dios ya no
era tan evidente. En Miqueas 6, Dios les recuerda claramente que
El no está interesado en prácticas externas, celebraciones
y sacrificios: El quiere relaciones justas con Dios (camina humildemente
con tu Dios), con otros (ternura y justicia). Aplicando este texto
a nuestro contexto actual ("actualización de la Biblia"),
vemos una invitación a reconcebir nuestra vida religiosa
y nuestros votos.
Somos llamados a vivir radicalmente nuestra vida religiosa con base
en la llamada: a amar con ternura (castidad), a actuar con justicia
(pobreza) y a caminar humildemente con nuestro Dios (obediencia).
No es el número de normas y prácticas que nos ayudará
a ser un SIGNO relevante en el mundo de hoy, sino: (i) la calidad
de las relaciones que manifiestan la misma ternura y no-violencia
de un Padre amoroso, y de Jesús; (ii) la calidad de relaciones
que manifiestan el concepto bíblico de justicia; (iii) una
impotencia evangélica.
El Evangelio de Marcos es a menudo llamado el "Evangelio del
discipulado". De aquí en adelante, en nuestros esfuerzos
por dar una nueva imagen a los votos, el evangelio de Marcos será
nuestra referencia.
Ama con ternura: (castidad = relaciones justas) Las relaciones de
Jesús manifestan compasión:
o Me 1:41: "un leproso se le acercó... él tuvo
compasión de él...
o Me 2:23-28: Un día de reposo, sus discípulos tenían
hambre... él dejó que "quebrantaran
el sábado" para que ellos pudieran comer. Jesús
relativiza la Ley: la compasión es más
importante que la ley.
o Me 3:1-6: salvar la vida, promover la vida, es más importante
que la ley...
o Me 8:2: "Siento compasión de esta gente..." (Cuando
alimentó a cuatro mil).
o Me 12:28-34: Ama al Señor tu Dios... y ama a tu prójimo
como a ti mismo... amar al prójimo
vale más que todos los holocaustos y sacrificios que se queman
en el altar".
En el contexto de hoy, implicaciones para nuestro voto de castidad:
o revisar nuestras relaciones con todas las personas, sin exclusiones;
o promover la igualdad en todas las relaciones;
o amar con ternura significa que necesitamos dejar que la compasión
"domine" todas las relaciones;
o manifestar la impotencia evangélica;
o experimentar diariamente el gozo de perdonar y el gozo de ser
perdonado;
o dar vida a otros a través de todo lo que somos y todo lo
que hacemos;
o discernir a cada momento la diferencia entre lo que promueve "Jesús
vida en abundancia" y lo que arrebata esta vida;
o ser auténticos y coherentes en nuestra práctica
del voto de celibato.
Actúa con justicia: Pobreza = Opción por los pobres
y vivir con lo mínimo)
Jesús vivía justamente y con sencillez:
o Me 2:15-17: hace una opción por los pobres y marginados:
come con los pecadores y recaudadores de impuestos...
o Me 6:34-44: los apóstoles son enseñados a compartir
lo poco que tienen para que otros puedan tener también algo
que comer.
o Me 10:17-31: pide a sus discípulos mostrar amor verdadero
por los pobres, y mostrarlo con actitudes y acciones concretas.
o Me 11:15-19: su cólera en el Templo se debió al
engaño, a la injusticia y a la opresión de la gente
por las autoridades religiosas que habían transformado un
lugar de oración en una "cueva de ladrones". Donde
no había relaciones justas con la gente ¿cómo
podía haber una relación justa con Dios?
o Me 12:41-44: alaba a la pobre viuda que da generosamente de su
pobreza.
En el mundo actual, implicaciones de lo dicho líneas arriba
para nuestro voto de pobreza hoy:
o relacionarse con todos sin exclusiones, y especialmente con los
pobres y marginados como Jesús lo hacía; en Mt. 25
Jesús dice que nosotros encontramos a Dios en las imágenes
crucificadas de Cristo, esto es, en las personas que sufren hambre
o sed, en la gente sin techo, en quienes no tienen para vestir,
en quienes se hallan enfermos y en la gente que se halla en prisión;
o tratar a todos con equidad;
o hacernos recuerdo a nosotros mismos constantemente de que estamos
viviendo un voto de pobreza en un mundo que ha declarado una década
internacional para la "Erradicación de la Pobreza";
o vivir con lo mínimo; estar contentos con lo que tenemos;
vivir con lo mínimo asegurará algo para las personas
más pobres que nosotros, y también asegurará
los recursos de la tierra para futuras generaciones;
o vivir la espiritualidad del "suficiente" (poder decir
'bastante');
o compartir lo poco que tenemos, para que otras personas que tienen
menos puedan también tener algo;
o pasar de un concepto de progreso basado en la posesión
y acumulación a un concepto de progreso basado en el mejoramiento
de la calidad de vida;
o trabajar por cambios estructurales y sistemáticos teniendo
en cuenta la justicia, la igualdad y la libertad de toda opresión;
o optar por una vida centrada en Cristo y sus valores antes que
por el dinero, las posesiones y sus valores;
o dar de buena gana de nuestra pobreza;
o vivir pobremente es vivir con justicia;
En resumen, el significado de nuestro voto de pobreza, para el mundo
actual, consiste en la llamada a un nuevo modo de relacionarse con
la gente y las posesiones/bienes. Donde hay pobreza de corazón
(humildad) hay pobreza material.
Camina humildemente con tu Dios:
(Obediencia = la relación justa con Dios y con las personas
ayuda al discernimiento)
La principal inquietud de Jesús era realizar el plan de amor
del Padre:
o Me 3:35: a cualquier persona que haga la voluntad de su Padre,
él la considera miembro de su familia íntima.
o Me 4:11: "A ustedes se les ha dado el secreto del Reino de
Dios... Cuando buscamos la voluntad del Señor con toda sinceridad,
nos la revela...
o Me 7:24-30: Jesús se deja cuestionar por una extranjera,
una sirofenicia de nacimiento: su valor y humildad lo ayudan a reconcebir
su misión, es decir que, desafiado por ella, él la
extiende ¡a la gente no-judía!
o Me 9:33-37: somos llamados a ser humildes: los apóstoles
habían estado discutiendo en cuanto a quién era el
más importante entre ellos...
o Me 9:38-41: aceptar a todos los que trabajan por la misma causa:
necesitamos apreciarlos antes que criticarlos. Jesús claramente
pide a sus discípulos no detener ni impedir a otros que hagan
el bien en su nombre.
o Me 9:34: renunciar al propio yo (al egocentrismo) es una condición
para el verdadero discipulado.
o Me 10:43-44: el verdadero liderazgo consiste en servir, no en
ser servido...
En el contexto de hoy, implicaciones de lo dicho arriba para nuestro
voto de obediencia:
o descubrir los diversos aspectos de la impotencia evangélica
que incluye al humilde;
o buscar con otros la Voluntad de Dios;
o discernir la voluntad de Dios asegura el Reino de Dios en esta
tierra;
o dejarnos desafiar por los acontecimientos;
o poder trabajar en equipo, poder colaborar con otros;
o liberarnos de nuestras tendencias a controlar y dominar;
o adquirir/profundizar las actitudes correctas del liderazgo;
o hacer del discernimiento un modo de vida.
4.1.2.3 La comunidad
Me 3:13: "Eligió a doce para que lo acompañaran...
La comunidad es un signo profetice en el mundo de hoy. En un contexto
donde el individualismo, el egocentrismo y una fuerte tendencia
a la independencia están arrancando la VIDA que Jesús
trajo a nuestro mundo, somos invitados a profundizar el concepto
de comunidad, que es simplemente relaciones justas basadas en una
relación con Dios, con otros y con uno mismo. En el concepto
pre-Vaticano de los votos había un énfasis en: (i)
la dependencia; (ii) el legalismo. Esto también incluía
cierta connotación negativa: la castidad es no casarse, la
pobreza es no poder poseer nada como individuos, la obediencia era
no poder hacer uno como deseaba, etc. Todo lo mencionado todavía
es válido, pero el enfoque necesita cambiar para que los
votos tengan un significado pertinente para hoy. El énfasis
necesita estar en la interdependencia, y los votos según
lo explicado arriba pueden ser vividos solamente en la comunidad,
como una comunidad, en interdependencia.
Primero y ante todo es en comunidad que aprendemos progresivamente
a amar con ternura "las hermanas y hermanos que Dios nos da"
sin exclusión. Hay en la actualidad una tendencia en ciertas
culturas a querer elegir a los con quienes se quiere vivir. En otras
palabras, elegimos
excluir a algunos en el proceso de elegir a otros. Esta tendencia
a excluir es muy fuerte en nuestra sociedad, y toma diversas formas.
Como discípulos comprometidos de Jesús, éste
es una de las llamadas pertinentes de hoy - la llamada a la inclusión,
sin importar cuan difícil o exigente pueda ser el vivir con
ciertas personas, nacionalidades, culturas, mentalidades, edad,
grupos, etc. Es en comunidad que aprendemos -y luchamos día
tras día- a experimentar el gozo de perdonar y ser perdonados.
Es en comunidad que descubrimos progresivamente el dar y el recibir,
el ser enriquecidos por el sistema de valores de diversas culturas
y regiones (cuando las comunidades son multiculturales). En comunidad
crecemos en la fe, en comunidad continúa la revelación,
en comunidad la imagen que tenemos de Dios y de Jesús es
lentamente reconcebida, reconociendo la imagen de Dios y de Jesús
en los otros. Es en comunidad, a través de las relaciones
de ternura y compasión, que nuestro voto de celibato asume
un significado más profundo.
Una interdependencia manipulada a nivel económico, político
y ecológico ha aumentado las injusticias económicas
y ecológicas, resultando en la peor pobreza jamás
experimentada por dos tercios de la humanidad. Los próximos
diez años (1997-2006) han sido declarados por la Organización
de las Naciones Unidas la Década Internacional para la Erradicación
de la Pobreza. Es en tal mundo que la opción de los religiosos
y religiosas de actuar con justicia incluye todo lo que implica
el voto de "pobreza". Básicamente es una llamada
a vivir con lo mínimo, inspirados por una espiritualidad
de bastante. En el contexto actual, este voto necesita incluir la
dimensión de justicia social: la vida entera de Jesús
reflejaba sencillez y justicia. El optó por un estilo de
vida sencillo, y quería que sus apóstoles eligieran
lo mismo (Me 6:8-9). Primero y ante todo es en comunidad que podemos
crecer progresivamente en nuestra búsqueda de justicia: en
nuestros tratos con los otros, en el modo en que compartimos, podemos
progresar en el recibir humildemente de la comunidad y en el dar
voluntariamente de lo poco que tenemos, todo ello en un espíritu
de interdependencia. Es solamente cuando vivimos como comunidad
con las personas que comparten la misma visión y carisma,
cuando vivimos ciertas actitudes y hacemos gestos como poner todo
en común, compartir, manejarnos dentro de un presupuesto,
etc. que la vida comunitaria asume significado. En un mundo donde
la independencia y el individualismo están prosperando y
arrancando la VIDA, tales opciones tienen el poder de dar VIDA a
todos. El mundo está en necesidad urgente de comunidades
que puedan dar testimonio del concepto bíblico de justicia.
La vida religiosa proporciona esta oportunidad.
El 10% de los habitantes del mundo que tienen el poder económico
y político están privando al 90% de la población
mundial de dignidad humana. La historia está cargada de relatos
sobre gente que ha hecho uso y abuso del poder. La tendencia a dominar
siempre ha sido parte de la historia humana. Las mujeres y los niños
han sufrido inmensamente en el proceso. Por causa de tal historia
es que hoy las personas resisten la humildad y las humillaciones
de toda clase. El voto de obediencia en la vida religiosa tiene
sus propias anécdotas, tanto positivas como negativas. La
llamada a caminar humildemente con nuestro Dios, a obedecerle humildemente,
está dirigido a todas las personas - a quienes se les ha
dado autoridad y a las que están en las bases. Caminar humildemente
con nuestro Dios incluye la llamada a discernir, a buscar Su Voluntad
-junto con la gente y a través de los acontecimientos. Primero
y ante todo es en comunidad, junto con las personas que tienen la
misma visión y el mismo carisma que tenemos la oportunidad
de discernir diariamente, en las grandes y en las pequeñas
cosas, la Voluntad del Señor. Es como comunidad que participamos
en la toma de decisiones y que colaboramos. Es en comunidad que
realizamos juntos las decisiones, aunque sea difícil a veces
aceptarlas. Es en comunidad que crecemos en el arte del diálogo,
a través de las luchas y malentendidos diarios. Es en comunidad
que podemos aprender de otros el sendero de la humildad, el sendero
trazado primero por Jesús en su experiencia de comunidad.
Es en comunidad que crecernos en nuestros esfuerzos para hacer del
discernimiento un modo de vida. Una vez que se alcanza esto, la
humildad y el discernimiento llegan a ser una actitud de vida, y
esto contribuye a una saludable interdependencia en comunidad. Las
comunidades religiosas pueden ayudar a reconcebir la autoridad y
el poder en el escenario mundial.
La oración como comunidad y en comunidad
Todo lo que se ha dicho en las líneas precedentes acerca
de los Votos y la Comunidad es un proceso de llegar a ser... y este
proceso tiene mayor energía en y por medio de la oración.
La oración personal es esencial (Me 1:12,35) y también
lo es la oración como comunidad que ayuda a profundizar las
relaciones de unos con otros, y a discernir las actividades de JP1C.
No podemos vivir como comunidad sin una vida de fe que se base en
una relación íntima con Dios y Jesús, a través
de la oración. La oración comunitaria nos ayuda a
crecer como una comunidad en la fe, en la esperanza y en el amor.
Una comunidad que adora, alaba, da gracias e intercede como comunidad,
también recibe una abundancia de gracias como comunidad.
La PALABRA compartida y partida como comunidad es una fuente de
revelación del Padre y del Hijo. El PAN compartido y partido
en y como comunidad es la fuente de la VIDA que Jesús nos
prometió. Cuando oramos como comunidad con las personas que
comparten el mismo carisma y la misma visión, crecemos como
comunidad eucarística, es decir que como comunidad nos hacemos
pan partido, compartido y dado unos para otros y para el mundo.
Transformados en Cristo, nos extendemos a otras comunidades, y a
la comunidad planetaria buscando la transformación de todo
el cosmos y continuando la misión de Jesús como comunidad.
Interconexión de la comunidad, la oración y la misión
Jesús necesitaba a otros para colaborar con él en
su misión. La era de los profetas individuales está
siendo reemplazada por el testimonio de una comunidad profética.
Nosotros como religiosos somos llamados a colaborar en dos niveles:
dentro de la comunidad (comunidad local, de provincia, comunidad
congregacional), y con la comunidad grande. El énfasis en
la comunidad no es un fin en sí mismo: es en vista de la
misión. La llamada a amar con ternura, actuar con justicia
y caminar humildemente con Dios como comunidad es en vista de la
misión. Los valores evangélicos que vivimos en comunidad
y como comunidad nos evangelizan lentamente, y en el proceso, nosotros
evangelizamos a otros, es decir, promovemos el Reino de Dios. La
Nueva Evangelización en cierto sentido es el opuesto de lo
que hacíamos antes: cuando antes hablábamos de Evangelización
inmediatamente pensábamos en evangelizar a otros: hoy, necesitamos
comenzar preguntándonos ¿cómo estoy siendo
evangelizado?, es decir, ¿qué valores evangélicos
reflejo en mi/nuestra vida, como comunidad? Los valores evangélicos
más evidentes en nuestra comunidad son los valores que evangelizarán
a la comunidad grande. La comunidad no es para la santificación
personal sino para la transformación del cosmos. Es como
comunidad que podemos comenzar a reconcebir la iglesia y la vida
religiosa. La comunidad es el lugar privilegiado para comenzar a
reconcebir la Misión. Si no estamos dispuestos a aceptar
el desafío de vivir los valores evangélicos en la
comunidad junto con la gente que comparte el mismo carisma y la
misma visión, ¿cómo podemos profesar vivir
estos valores con gente que no tiene la misma visión, y así,
¿cómo podemos promover el Reino de Dios?
La comunidad es el criadero de una vida de amor y al mismo tiempo
es resultado del mismo. La comunidad existe donde hay justicia,
donde la justicia es entendida como relaciones justas. La comunidad
ofrece el campo para que los carismas sean discernidos y desarrollados,
para que la gente participe y contribuya con los dones que haya
recibido. Los religiosos y religiosas tanto ofrecen un ejemplo de
comunidad como trabajan con otros para construir comunidad como
el lugar de la justicia y de la revelación de Dios. Actualmente,
por el colapso de las relaciones, la comunidad es una expresión
de justicia que a su vez es expresión de amor, que tiene
sentido porque es muy concreto.
La oración, la comunidad y la misión están
relacionados integralmente. La oración y la comunidad sin
misión en el mundo tenderán a ser egoístas
y egocéntricas. La comunidad y la misión sin la oración
tenderán a ser limitadas y superficiales. La oración
y la misión sin la comunidad tenderán a ser ideológicas
y aislantes. El secreto radica en construir y cultivar la oración,
la comunidad y la misión juntas, con un ojo perspicaz puesto
en la situación y las esperanzas de los pobres en el mundo
de hoy.
4.1.2.4 Comentario Final
Una nueva teología de la vida religiosa reclama un nuevo
vocabulario. Una reconcepción de los votos exige ponerles
nuevos nombres a los votos. Necesitamos proclamar al mundo que estamos
haciendo los votos de amar con ternura, de actuar con justicia y
de obedecer humildemente a Dios (de caminar humildemente con Dios)
en comunidad y en vista de la misión. Tal vez veamos la necesidad
de agregar otro voto, o quizá de combinar los tres de arriba
en solamente uno. El Espíritu se mueve... no dejemos que
las instituciones y estructuras obstaculicen la libertad del Espíritu...
démosle al Espíritu la libertad de actuar en vista
de un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva...
4.1.2.5 Extractos de Documentos Capitulares
de diversas Congregaciones Religiosas
El modo de estar "en medio del pueblo" es un signo y un
testimonio profético de nuevas relaciones de fraternidad
y amistad entre hombres y mujeres de todas partes. Es un mensaje
profético de justicia y paz en la sociedad y entre las personas.
Como parte integral de la Buena Nueva, esta profecía debe
cumplirse a través del compromiso activo para la transformación
de sistemas y estructuras pecaminosos en sistemas y estructuras
llenos de gracia.
Es también una expresión de la "opción
por compartir en la vida de los pequeños (los menores) de
la historia, para que podamos expresar una palabra de esperanza
y de salvación desde su medio - más por medio de nuestra
vida que por nuestras palabras".
Esta opción fluye naturalmente de nuestra profesión
de pobreza en una fraternidad mendicante y está acorde con
nuestra fidelidad a Cristo Jesús vivida a través de
la fidelidad a los pobres y a las personas en quienes se refleja
el rostro de nuestro Señor de una manera preferencial.
Es nuestro deber contribuir a la búsqueda de una comprensión
de las causas de estos males; estar en solidaridad con quienes sufren
por estar marginados; compartir en su lucha por la justicia y la
paz; y pelear por su liberación total ayudándolos
a cumplir su deseo de una vida decente.
Los pobres, los pequeños (menores) constituyen la inmensa
mayoría de la población del mundo. Sus problemas complejos
están vinculados y, en grado grande, son causados por las
relaciones internacionales actuales y, más directamente,
por los sistemas económicos y políticos que gobiernan
hoy nuestro mundo. No podemos hacer oídos sordos al grito
de los oprimidos que claman por la justicia.
Debemos oír e interpretar realmente desde la perspectiva
de los pobres - de quienes están oprimidos por los sistemas
económicos y políticos que hoy gobiernan la humanidad.
La realidad social nos interpela. Atentos al grito del pobre, y
fieles al Evangelio, debemos colocarnos a su lado, haciendo una
opción por los "pequeños". Hay un deseo
creciente dentro de la Orden de optar por la solidaridad con los
"pequeños" de la historia, de llevar a nuestros
hermanos y hermanas una palabra de esperanza y salvación
desde su propio medio, más por el ejemplo de nuestra vida
que por nuestras palabras... Recomendamos esta opción por
los pobres porque está acorde con el carisma de la Orden
que puede ser resumido como una vida de fidelidad a Cristo Jesús;
"fidelidad a Jesucristo" también significa fidelidad
a los pobres y a las personas en quienes el rostro de Cristo se
refleja preferencialmente.
La inspiración de Elias sobre la cual tiene sus fundamentos
nuestro carisma profético, nos convoca a caminar con los
"pequeños" por los senderos que el profeta recorrió
en su tiempo -por la senda de la justicia, oponiéndonos a
ideologías falsas y moviéndonos hacia una experiencia
concreta del Dios vivo y verdadero; por la senda de la solidaridad,
defendiendo a las víctimas de la injusticia y poniéndonos
de su parte; por la senda del misticismo, luchando por restaurar,
en el pobre, la fe en sí mismo renovando su conciencia de
que Dios está de su lado.
A fin de prepararnos y educarnos para poder hacernos cargo de "las
circunstancias de los pobres" de una manera evangélica,
proponemos:
o releer la Biblia también desde la perspectiva de los oprimidos
y marginados;
o considerar los principios cristianos de justicia y paz como una
parte integral de nuestra
formación en todo nivel.
o sumergirnos en las circunstancias de los pobres;
o usar las herramientas del análisis social, a la luz de
la fe, como un medio de descubrir la presencia del pecado encarnado
en ciertas estructuras políticas, socioeconómicas
y culturales;
o defender y estimular aun las huellas más pequeñas
de vitalidad...
(Carmelitas)
A medida que seguimos a Jesucristo enraicémonos más
profundamente en la Palabra de Dios mientras nos colocamos al lado
de los empobrecidos, de los trabajadores, de los excluidos y sus
familias, confrontando junto con ellos las diversas situaciones
que exigen que tomemos una postura y respondamos de una manera concreta.
Unamos por tanto nuestras energías con las de ellos
para decir SI
o a la vida,
o a la verdad, al diálogo y a compartir,
o a la eliminación de barreras entre individuos y pueblos,
o a la construcción de una sociedad, sin dominación,
donde se denuncien la injusticia,
la competitividad y la exclusión,
o al respeto por la Creación;
para decir NO
o a la violencia,
o a la discriminación,
o al consumismo,
o al monopolio de la tierra y de los bienes materiales.
Continuemos con el análisis social que nos lleva a tomar
medidas sobre las causas de la injusticia.
o desarrollar una cultura de solidaridad - relaciones de solidaridad
tales como proyectos alternativos, redes de trabajo, agrupaciones;
o hacer conocer a los organismos de decisión las necesidades
urgentes, los deseos y potencial de los individuos y grupos.
Valientemente revisemos nuestro estilo de vida y nuestra opciones
económicas a nivel personal, comunitario y congregacional
para asegurarnos de que son consecuentes con nuestras orientaciones
apostólicas.
Elijamos entrar en la nueva vida y en relaciones promotoras de vida,
con una determinación de abrirnos a otros y ser sensibles
al grito de los explotados y empobrecidos.
Acciones colectivas
La Congregación, una entidad internacional, es una fuerza
dinámica. Nuestro compromiso apostólico con los pobres
urge que tomemos una postura colectiva por la justicia y la paz.
Es un modo profético dentro de la sociedad y de la Iglesia
hoy.
(Hermanitas de la Asunción)
4.1.3 Nueva imagen de la Iglesia
Al igual que la vida religiosa necesita ser reconcebida, la Iglesia
también necesita serlo. Esperamos que la reconcepción
de la vida religiosa puede resultar en la reconcepción de
la Iglesia. Jesús predijo el Reino, pero gradualmente nació
una Iglesia, una Iglesia que se volvió altamente institucionalizada,
jerárquica, clericalizada y poderosa. Progresivamente, la
dimensión comunitaria de la Iglesia primitiva se oscureció.
El Concilio Vaticano II definió a la Iglesia como "Pueblo
de Dios". El compromiso por JPIC incluye un compromiso a reconcebir,
a darle nueva imagen a la Iglesia para que refleje la dimensión
comunitaria de un pueblo de Dios, con todo lo que esto implica.
Siendo Iglesia, nos comprometemos a promover como comunidad el reino
de Dios.
A menudo surgen preguntas acerca de la justicia en la Iglesia institucional.
Se dirige una llamada a la Iglesia a predicar la liberación
y la justicia para todos y a trabajar para ese fin. Para hacer esto,
la Iglesia necesita ser justa, y ser vista como justa. Para que
la Iglesia sea justa, las relaciones dentro de la comunidad eclesial
necesitan ser justas. La Iglesia se apoya en la inspiración
del Espíritu Santo para preservarla de caer en error en materia
de doctrina. La misma ayuda del Espíritu Santo es necesaria
para que la Iglesia no se equivoque en su conducta hacia sus miembros
y otros. La Iglesia también necesita estar atenta a los sentimientos
de las personas acerca de la Iglesia y a oír el clamor de
quienes creen que la Iglesia no está actuando- con justicia.
Muchos creen que son tratados injustamente, por ejemplo cuando se
les priva de formación adecuada o cuando se les niega la
clase de oportunidades de participar plenamente en su vocación
bautismal. Las mujeres elevan hoy sus voces para instar a la Iglesia
institucional a responder por su conducta y actitudes opresivas
hacia ellas. Aunque la Iglesia no es una democracia, el magisterio
ha favorecido la democracia como la forma más justa de estructura
en la sociedad. La Iglesia será creíble solamente
si en sus propias estructuras las virtudes de la democracia se adoptan
y se siguen del modo más acorde con la naturaleza y vocación
de la Iglesia.
En la iglesia primitiva, el Evangelio social se practicaba no como
una estrategia para atraer a los de fuera de la Iglesia sino simplemente
como una expresión natural de fe en Cristo. La invocación
"Maranatha" (Ven, Señor) expresaba una intensa
esperanza que todavía no se ha cumplido. La injusticia no
ha perdido todavía, la opresión no ha sido eliminada,
la pobreza, el hambre y hasta la persecución todavía
están muy campantes. Con Jesús el Reino de Dios no
vino en toda su plenitud. Cada vez que oramos el Padre Nuestro,
pedimos Venga tu Reino. Esta oración nos compromete a la
reconcepción de la Iglesia para que la Iglesia sea creíble.
Llamada a la participación, responsabilidad y honestidad:
"Seguramente la Iglesia en su estilo de vida debe practicar
la responsabilidad y la honestidad que ella exige del sector público.
Si hacemos un examen de conciencia franco y valiente debemos admitir
con prontitud que hay áreas en nuestra administración
del dinero y de otros recursos destinados a nuestras diócesis
y a los pobres que necesitan reforma. A menudo no abrimos nuestros
libros de contabilidad a las auditorías, menos aún
compartimos los informes auditados con nuestros bienhechores por
temor de ser sorprendidos ¡con las manos en la masa! En decisiones
acerca de proyectos, casi no tomamos en cuenta a la propia gente
a cuyo desarrollo se pretende destinar la ayuda. ¿Realmente
admitimos nuestros errores y tomamos medidas tangibles para remediar
la situación?"
Obispo T. Mpundu, Mbala-Mpika, Zambía
Un temor práctico de perder control...
"El área más sensible donde la comunidad y la
jerarquía chocan fácilmente es la administración
y la razón de por qué muchos sacerdotes son renuentes
a poner en marcha el proceso sinodal es el temor no expresado de
que los laicos vayan a tomar el control de la caja. El mensaje del
sínodo recalcaba la necesidad de manejo transparente (44).
En una sociedad democrática se espera accesibilidad pública
y transparencia financiera. Si los líderes de la Iglesia
siguen cubriendo con un velo de misterio el uso de los fondos eclesiales,
se exponen a un cargo de corrupción; y desalientan a la gente
de seguir dando sus contribuciones. La confianza en sí mismo
que el Sínodo demanda sólo puede tener éxito
si la comunidad participa en la administración de sus fondos.
Donde los sacerdotes son accesibles, confiables y transparentes
a la comunidad, el ingreso parroquial sube y al final todos están
en mejores condiciones. Una cultura democrática va a desafiar
de modo más creciente y justo el modo en que usamos la propiedad
eclesial".
Algunas preguntas para mayor reflexión
y discusión en nuestros esfuerzos por reconcebir la
Iglesia:
¿Cuáles son algunas de las eclesiologías emergentes,
y cómo promueven ellas los valores del Reino?
La imagen de la Iglesia Universal depende de la imagen de las iglesias
locales. Concretamente, ¿cuáles son algunos de los
valores del Reino que usted puede promover en su contexto en la
perspectiva de la reconcepción de la Iglesia? ¿Cómo
puede usted trabajar en tal promoción?
Por casi 2000 años, los clérigos han desempeñando
continuamente un rol dominante en proyectar la imagen de la Iglesia.
¿Cómo vería usted que los laicos y las religiosas
dieran una nueva imagen a la Iglesia, en co-responsabilidad, en
vista del Reino de Dios?
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