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LETTERA DA TORIBIO PDF Stampa E-mail
Scritto da P. Ezio Roattino, IMC   
Venerdì 06 Maggio 2011 07:59

roatMayo 1 de 2011

Fiesta de la Divina Misericordia

A la comunidad de Toribio

a las FARC


 

Con copia a :

Monseñor Iván Antonio Marín Arzobispo de Popayán

Padre Salvador Medina Superior provincial Misioneros de la Consolata Bogotá

Todos los amigos de la paz

 

Un cordial y fraternal saludo. El jueves santo, 21 de Abril del 2011, en Santander de Quilichao la guerrilla de las FARC mata a Agustín Perlaza. Como párroco de Toribío, unido con el equipo misionero, representando, aunque indignamente, al Buen Pastor, no puedo callar cuando los lobos entran en el rebaño “para robar y para matar” como dice el Evangelio. Escuchemos la palabra de Jesús:” “No tengáis miedo. No hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo digo en la oscuridad decidlo vosotros en la luz, y lo que oís al oído proclamadlo desde los terrados.” (Mt 10,26 ss.). Hacemos pública una total y firme condenación de este homicidio, ultraje a la dignidad humana y al Dios de la vida.

Una palabra a la comunidad de Toribio

Desde el tiempo del P. Álvaro Ulcué, que me invitó a esta comunidad, he caminado, como equipo misionero, con Ustedes, con todos, especialmente con los indígenas, he buscado de conocer su historia, su cultura, sus proyectos. He escuchado lamentos, he visto la aflicción del pueblo, las señales de la injusticia y el cargo de sudolor y sin duda he visto y he aprendido la fuerza y la constancia de su resistencia y la terquedad de su plan de vida y de su resurgimiento. En los últimos tiempos la escalada de la violencia y la intensificación de la guerra ( que es la suma de muchos conflictos, sociales, económicos y otros ) han golpeado despiadadamente la comunidad, especialmente a niños y a jóvenes. P. Álvaro Ulcué en uno de sus escritos juveniles dice: “El que ama sabe gritar pero también sabe callar con tal que el silencio no sea una cobardía”. Jesús grita sus últimas palabras en la cruz y entrega el Espíritu. Frente a la muerte de Agustín Perlaza y frente a toda una “cultura de la muerte” que engendra miedo, terror y un sentido de impotencia, juntos vamos a gritar a los cuatro costados el mandamiento de Dios , nuestra Padre “ No matarás”. Nuestra conciencia lo pide. La muerte de Agustín es un vil asesinato cobarde y cruel, que, de ningún ángulo y con ninguna verdad, puede leerse como un acto revolucionario. Una revolución verdadera tiene su ética y su mística o no es revolución Agustín subió muchas veces a Toribío para tratar y “negociar” la liberación de su sobrino, secuestrado desde 9 meses por las FARC. Y su amor al sobrino, su terquedad en quererlo vivo cuando ya había sido sentenciado a muerte lo pagó con este miserable homicidio. Pensaban o piensan de haber regado un cadáver más por las calles de Santander. Pero Dios, como actuó con Jesús y con los que dan su vida por la justicia, “ha sembrado una semilla más caída en la tierra para dar mucho fruto”. Hermanos y hermanas de Toribio, no estemos indiferentes, ni resignados frente a este nuevo crimen. Estamos con la victima, y con todas las víctimas de este conflicto armado sin sentido y ya demasiado prolongado. Agustín seguirá caminando por esta cordillera, es parte de nuestra familia , por aquí con nosotros esperó y luchó por la resurrección de una vida ya sentenciada.

Una palabra a las FARC:

La revolución no cubre ni justifica los asesinatos. Pertenece a la tradición más sana y valiente de la historia de la humanidad reconocer errores y delitos de cualquier parte se cumplan y en nombre de cualquier causa. Les pedimos el coraje de la verdad.

No se quien sea el responsable de este asesinato, si las Farc o alguno de la FARC. Una palabra a los responsables de esta muerte. La hija de Agustín pidió en la Misa del entierro que Dios le dé la fuerza para perdonar a los asesinos de su papá. Ustedes siguen amenazando a los otros miembros de la familia, así lo han escrito, persistiendo en el odio y en el delito. Pero ustedes no son Dios, Él es y será el juez de todos. Ustedes no tiene el poder de acabar con la vida de la gente. Y Dios que tendría este poder no lo quiere tener porqué es Dios del perdón y de la misericordia. Es con Caín que comenzó esta tragedia. Dios es Dios de vivos y no de muertos Reencuentren al Dios de los vivos, el Dios de la misericordia. Ustedes lo necesitan.Les hago un llamado: reconozcan el crimen cometido, recuperen su conciencia, su modestia, su humanidad . “Aunque ganen el mundo entero y pierdan su alma a que le servirá”? No somos eternos, no sabemos cuanto tiempo nos queda. Busquen su corazón, probablemente marcado de Bautismo y ciertamente lavado por la sangre del Salvador, recojan algún sentimiento nuevo de humanidad , de respeto, de ternura, redescubran la felicidad de hacer felices a los demás. No tienen una madre, una esposa, unos hijos? Vuelvan a amar a su prójimo como a si mismo. No hay otro camino. Ustedes quitan la paz a los demás y la pierden para si mismos. Dios dijo a Caín: “Donde está tu hermano Abel? Su sangre grita”. Esta sangre derramada no será una ocasión para replantear un camino? Tienen que perderse de Santander los familiares de Agustín para salvar su vida? Dejar su casa, su tierra, sus raíces, sus amigos? Esta caricatura de poder y de omnipotencia no es algo insano, un acto infame de terrorismo y de tortura, un eclipse total de la conciencia humana? Una humillación para Santander de Quilichao que no puede defender a sus hijos e hijas? Una burla para la Constitución que proclama que no hay pena de muerte en Colombia? Un triste y escuálido testamento y herencia de muerte para las nuevas generaciones? Hablo desde el Evangelio de Jesús y desde un compromiso humanitario. Sin otros intereses. No es un llamado a las fuerzas armadas del Estado ni a los paramilitares En esta tragedia en que estamos viviendo y muriendo estoy hablando a todas las fuerzas vivas de la sociedad civil para la alternativa de caminos de la paz. Los responsables de las FARC tendrían que decir algo públicamente, frente al Cauca y a Colombia, sobre este asesinato y las amenazas de nuevas muertes.

Una palabra a los amigos de la paz:

En nuestros resguardos y territorios se hace siempre más alto y casi cotidiano el costo y el terror de la guerra. Es hora de parar este monstruo, de salir de la indiferencia, de compartir las diferencias, de colaborar más estrechamente entre las diferentes confesiones cristianas, de construir alternativas, de creer que lo imposible es posible, de salir de la noche y de hacer amanecer el día . Algunos dirán que son cosas ya repetidas. Pero todos los días comemos, bebemos y respiramos y son cosas repetidas y las necesitamos y en el mismo tiempo son cosas nuevas. Hasta que haya el ruido y la prepotencia de la guerra, el trauma de los niños, el sepelio de nuestros jóvenes de Gargantilla y otras veredas, la subida del costo de la vida, el desempleo y las ricas empresas extranjeras que empobrecen y desplazan a los pobres saqueando la madre tierra tenemos que estar intranquilos e inconformes y tenemos que descubrir y vivir las dos palabras claves del Evangelio de Jesús: justicia y paz. Por mi edad y por mi experiencia misionera que me confrontó desde pequeño con el flagelo de la segunda guerra mundial no puedo hacer la paz con la guerra ni disfrazarla de “mal menor” o de algo “inevitable y permanente en la historia”. En los años ’70 trabajé y acompañé en Italia, enTurín a las víctimas de la guerra y refugiados, provenientes de muchos países: los Balcanes, Irán e Iraq , Etiopía Congo, Mozambique .Con base en aquellas experiencias y con las experiencia de la guerra en Colombia mi conciencia grita, con muchos : no a esta guerra que vivimos y sufrimos, no a todas las guerras. La guerra y las armas son para matar y dejar multitudes de heridos física y psíquicamente, carestías y hambre, odios, divisiones y rencores. La guerra y las armas son malditas. La gente que está en la guerra no es maldita, pero tiene que salir de este pecado. Dios no quiere que los que matan mueran, sino que se conviertan y vivan y en el mismo tiempo Jesús nos recuerda que quien de espada hiere de espada muere. En algunas ocasiones ministros de la Iglesia han bendecido armas. No juzgo la conciencia de otros, pero fue un grande error y como ministro de la Iglesia que soy pido perdón en nombre de mis hermanos.Agustín y todos los sacrificados en la lucha por la justicia nos están convocando. Vivos y muertos en el camino hacia la paz, saliendo de todos los sepulcros, entre otros el de la indiferencia y del miedo, para recomenzar a vivir.El P. Álvaro Ulcué, cuando llegó en Toribío en el ’75 puso en movimiento un proyecto que llamó: “Marchemos unidos” y nos entregó una espiritualidad del Camino: “La sangre de los pobres tiene que pasar por nuestro corazón”.Desde este Toribío y este Cauca tan flagelados decimos al Gobierno y a los insurgentes; “Cese la guerra”. Abramos el camino al Dios de la paz. Sentémonos a la mesa del diálogo, una mesa que tenga sabor de Eucaristía y donde haya puesto para todos. La solución no es una escalada de la militarización. Por la experiencia de estos territorios martirizados, una intensificación del conflicto trae siempre más dolor y muerte a la población civil. Vivamos de memoria e imaginación: memoria de experiencias positivas de la historia de nuestro país y de otros países, y la imaginación de nuevos caminos no transitados. No hay negociaciones entre la vida y la muerte. La opción es la paz, el sueño es la paz, el camino es la paz Paz para todos y entre todos, sin olvidar el rostro del Padre y la madre tierra. No hay que esperar tiempos favorables y oportunos. Este es el tiempo favorable y el tiempo oportuno. No es necesario vivir mejor, es suficiente vivir bien. Comencemos de lo pequeño, pero miremos lejos. No dejemos apagar el fogón , deshonremos los ídolos de la plata , del poder y de la indiferencia., tomemos parte en la grande marcha del planeta que vive en una desafiante encrucijada. Toribio está en el mapa de Colombia, de América y del universo. La sangre derramada puede producir mucho fruto. No quedamos donde estamos.Algo más. Alguien más. Esta es la “hora”

Se añade el texto de la reflexión compartida en el Via Crucis del Viernes santo en Toribío

TORIBÍO ABRIL 22 de 2011

VIERNES SANTO: VIA CRUCIS

La condenación de Jesús a muerte continúa en nuestra historia, hoy. Ayer día 21 de abril en Santander de Quilichao ha sido asesinado el amigo Agustín Perlaza, por mano de la guerrilla de las FARC. Cuando se mata a un hermano se vuelve a crucificar, a matar a Jesús. Cual ha sido la culpa de Agustín? Entregarse con cuerpo y alma a la liberación de su sobrino, secuestrado por la guerrilla. Su sobrino es hijo único y su madre viuda, el marido fue asesinado hace años. Por esto lo han matado: para salvar a un ser humano de la muerte, sin armas en la mano, sin gente armada que lo apoyara. Todos los días buscando caminos, diálogos, golpeando a muchas puertas, incansable, perseverante. Finalmente, con la ayuda de Dios y de mucha gente, el sobrino fue liberado. Grande la alegría de la mamá, la familia y la comunidad. Pero según la maldita lógica de la guerra alguno debía pagar con la vida. Y pagó Agustín. En este Vía crucis del Viernes santo Agustín está con Jesús y está con nosotros y nos habla con su inteligente mirada aguda y chistosa, con su corazón bueno y generoso. Agustín era y sigue siendo un hombre de paz. Comunidad y jóvenes, escuchemos el llamado de la paz , sigamos el camino de la paz. No queremos venganza, pero sí el reconocimiento del asesinato como un indigno acto de injusticia, la lucha por el derecho a vivir, la terminación de la guerra que traumatiza y recluta nuestros niños y nuestros jóvenes. Jesús nos llama a todos: “hermanos”. Por esto desde este Vía crucis hago un nuevo llamado a mis hermanos guerrilleros y agentes de la fuerza pública: obedecer a Dios que dice “No matarás”. Nada y nadie por encima de Dios Agustín, gracias por tu vida entregada para que los otros vivan. Continúa a caminar con nosotros. El Dios de la vida y de la Resurrección continúa siendo el más fuerte. Quisieron matarte pero no pidieron el permiso a Dios. Y Dios te devuelve a nosotros más vivo y más presente. Sigamos juntos, con una esperanza que no es ni ingenua ni derrotada el camino para la liberación, la igualdad y la paz.

Pal Ezio Guadalupe Roattino misionero de la Consolata

párroco de Toribío y equipo misionero

Ultimo aggiornamento Venerdì 06 Maggio 2011 08:22
 

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